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Un padre de excepción. La tragedia de Pedro Nava o la otra cara del secuestro de los hijos. Asturias, Javier Bauluz. Pedro Nava se ha afiliado a la ONG Asociación para la Recuperación de Niños Sacados de su País, la única organización española que se dedica a esta problemática que cada día adquiere mayores dimensiones en España. Lo más corriente es que los socios sean mujeres, y habitualmente se trata de personas que se han casado con hombres de otra nacionalidad y que, burlando las sentencias sobre guardas y custodias y los regímenes de visitas, se llevan a los niños a naciones donde son difíciles de localizar y recuperar. Pedro Nava es una excepción dentro de este marco general. Nacido en un pequeño pueblo cercano a Cangas de Onís, se instaló hace un cuarto de siglo en Gijón, después de trabajar durante un año en Suiza. Ahora regenta un restaurante en la ciudad astur. En noviembre de 1989, Pedro Nava contrajo matrimonio con Carmen Sofía, nacida en Santo Domingo, pero de padres españoles. Ella goza de la doble nacionalidad. Sus padres están separados; él aún reside en la isla caribeña, donde regenta un negocio de recambios de automóvil, en tanto que la madre vive en Gijón. Tres años después de la boda, concretamente el 2 de noviembre de 1991, el matrimonio tuvo su primer y único hijo, al que pusieron por nombre Jesús. Pero la pareja se rompió en 1993. Poco antes de Navidad, explica Pedro. Su esposa le comunicó que marchaba a Santo Domingo para regresar poco después, pero dando por rota la relación matrimonial. A pesar de ello, acudieron a psicólogos y mediadores, pero la situación no tuvo arreglo posible. Así, en 1994, se planteó claramente la separación como solución a los problemas. El proceso judicial no fue especialmente difícil y se llegó al divorcio por mutuo acuerdo. Una de las cuestiones que se pactó fue la guarda y custodia del chaval, que quedó en manos del padre. Para cuidar al pequeño Jesús cuando él no estaba, Pedro contrató los servicios de una asistenta. La situación era tan normal que, incluso, el niño comía muchos días en casa de la abuela materna. Los regímenes de visita se cumplían sin mayor problema e incluso la ex esposa se lo llevó un mes de vacaciones a Santo Domingo y regresó en el plazo previsto. Sin embargo, dos años después, según relató Pedro Nava a "La Vanguardia", Carmen Sofía le volvió a pedir quedarse el niño durante las vacaciones, ampliando el plazo. Llegaron a un pacto, de tal manera que Jesús pasaría con su madre los meses de junio, julio, agosto y parte de septiembre, para lo cual se arreglaron las cosas con los profesores del colegio, puesto que afectaba a su escolaridad. Al ser pequeño, ello no representaba excesivos obstáculos. "Pero ahí empezó el desaguisado. El 8 de julio de 1996 lo llevé a Madrid para que pasara el verano con ella y no me lo devolvió hasta el 8 de julio del año siguiente", explicó Nava. Durante este lapso de tiempo, Pedro consiguió hablar con su hijo en alguna ocasión por teléfono, y al regreso el niño le contó que había estado viviendo en Miami, donde su madre trabajaba como recepcionista en un hotel. "A partir de entonces, todo fue de mal en peor", continúa narrando el padre. Pedro Nava seguía teniendo la custodia de su hijo, pero los incidentes menudearon en la vida familiar. Incluso se llegó a un juicio de faltas por una discusión en el colegio del chico, donde la ex esposa y la actual compañera de Pedro discutieron para recoger a Jesús. Otro incidente se produjo en septiembre de 1997, cuando la ex esposa se presentó en el domicilio de Pedro Nava. "Yo estaba enfermo y esperaba que el transporte escolar trajera a Jesús a casa. Cuando ella llamó presentí que algo iba mal y bajé a la parada. El chico llegó en autobús y cuando vio a su madre no quiso bajar. Al final lo llevé hasta el piso mientras ella me insultaba." Al final, los problemas acabaron afectando también al pequeño Jesús, que tuvo que recibir atención de un psicólogo infantil. Además, Pedro ya veía que la situación se estaba deteriorando y quería estar presente cuando la madre y el hijo se reunían, pero finalmente el juez se lo impidió. Por ahora, el desenlace de esta historia se produce en verano de 1998. "La primera parte de las vacaciones me tocaba tener el niño a mí y la segunda a ella, pero me pidió cambiarlo y yo accedí. Sin embargo, antes hablé con mi abogado y me dijo que no había nada que hacer. También me entrevisté con el juez que llevaba la cuestión de nuestro divorcio y la custodia del niño, porque presentía que podía no volver, y me contestó que no podía poner una tirita antes de que hubiera herida. El 23 de junio de 1998 llevé a Jesús al colegio. Sé que a las 5 de la tarde lo recogió la abuela materna. Desde entonces no sé nada de él. No tengo ni idea de dónde está. Le pregunté a la abuela, pero me dijo que se fueron de vacaciones y que no sabía nada más." Pedro Nava se puso entonces en contacto con la ONG Asociación para la Recuperación de Niños Sacados de su País. No es el único hombre que está en esta situación, aunque lo cierto es que son minoría frente a las mujeres afectadas por estos problemas. De su caso se ha hecho cargo el abogado Adolfo Alonso, quien colabora con la ONG y que ha conseguido notables éxitos en la recuperación de chicos. Judicialmente, el problema de Pedro Nava se plasma en una denuncia por desobediencia grave a la autoridad, sustanciada en el quebrantamiento de la guarda y custodia. El asunto está archivado provisionalmente por falta de localización del autor, pero existe una requisitoria contra la madre. De todas formas, Adolfo Alonso continúa investigando el paradero del niño, aunque en este momento desconoce dónde puede hallarse. Para reforzar sus actuaciones en el terreno judicial, el letrado está preparando una querella contra Carmen Sofía por detención ilegal, ya que la legislación española no prevé como delito específicamente tipificado el secuestro de un menor por parte de uno de los padres. Por ahora, la situación del menor y del padre que pierde a su hijo no es cuestión que interese a la legislación española. |